Hoy hace tres años del fallecimiento de mi amigo y hermano mayor en el Dharma, Miguel Ángel Rodríguez Tarno.
Un mes después del triste acontecimiento le escribí la siguiente carta:
Querido Amigo:
Hoy hace un mes que recibí la triste noticia de tu marcha, y siento la necesidad de dirigirte unas palabras.
La vida ha proseguido su curso, pero te confiesto que, aunque hacía años que no nos veíamos y que no teníamos más contacto que algunos comentarios intercambiados en Facebook, no ha habido un solo día en que no me haya acordado de de ti, en que no hayas aparecido en mis pensamientos de una u otra manera, en uno u otro momento.
